domingo, 13 de marzo de 2011

BI EUSKALDUN: IMANOL LARZABAL ETA JOSE MARIA ARIZMENDIARRIETA

Este fin de semana me he topado por azar con dos grandes vascos, Imanol Larzabal y el Padre Arizmendiarrieta. En lectura y DVD, ambos me han causado una honda emoción.


Hace muchos años que admiro la persona y la música de Imanol. Sus canciones me han parecido siempre himnos a una visión de Euskadi y del hombre. El viernes se celebró en Donosti un homenaje en su recuerdo, Donostia - Tombuctú. Es el primero que se le ha hecho, en vida o muerto, con presencia de cantantes vascos. Cuando condenó el asesinato de Yoyes, en el concierto que organizó en Anoeta, sólo vinieron sus amigos "españoles" Paco Ibáñez, Labordeta o Luis Pastor. Ni uno sólo cantante vasco. El mismo viernes me compré el libro - DVD con el mismo nombre.

Recordaréis que Imanol - que militó en ETA - fue el cantante que organizó el concierto tras el cual dos etarras se escaparon de la prisión de Martutene ocultos en su equipo de música. Imanol tuvo que exiliarse a Tombuctú (Torrevieja) para huir de las insoportables amenazas de la izquiera abertzale.

Imanol representaba lo peor para la izquiera abertzale, para quienes le amenazaron y le llevaron a morir en el exilio. No hay peor enemigo que el euskaldun, el de sangre vasca indiscutible, el que ama a Euskadi más que nadie pero de forma distinta a la racial, a la básica, a la de la sangre. Mucho peor que los picoletos o que los militares españoles. El que se atreve a comparar el sufrimiento de los emigrantes, de cualquier nación. En una hermosa canción cantada en la soledad de su maravillosa voz - como el hombre primitivo, dice Ibarrola - Imanol compara el hambre que llevó a su abuelo de Segura a trabajar en los campos de Castilla, con la que llevó a los castellanos a trabajar en el Goiherri. En otra, recuerda cómo sufren las madres de los etarras, cuando les matan a sus hijos, pero también, cuando sus hijos matan. Otra tremenda comparación. En otra de sus canciones - poema, rememora a Lope de Vega cuando habla de "es lo que llaman en el mundo ausencia". La suya.


El Padre Arizmendiarrieta fue el fundador de las cooperativas de Mondragón. En sus Memorias que acabo de terminar, me he quedado abrumado de la inmensidad de su trabajo, que arranca de su rebelión en los primeros años 40 - los años negros de la posguerra franquista - contra la miseria que le rodeaba en Mondragón, de trabajadores vascos y emigrantes, y su convicción de que la dignidad de las personas, que es lo primero, por encima de la nación, como hijos de Dios, demandaba una empresa de una naturaleza distinta: la coperativa. Creó una organización solidaria, subversiva contra el orden capitalista, en las peores condiciones posibles. Sus valores, la solidaridad sin fronteras, la cooperación, la responsabilidad, el esfuerzo, la esperanza, la alegría. Hoy Mondragón emplea a 175.000 personas.


Curiosamente, ambos personaje se parecen mucho. Ambos son euskaldunes de pura cepa. Amantes de su idioma, de sus campos, de su esencia. Ambos reclaman la dignidad del ser humano desde una perspectiva no de nacimiento. Ambos recibieron presiones del mundo abertzale por "no ser lo suficientemente vascos". Ambos murieron con 60 años. Ambos están casi en el olvido.


Me pregunto si los jóvenes que van a heredar la Euskal Herria en paz no debieran conocer la existencia de estos personajes, de estos modelos. En la nueva Euskal Herria van a faltar modelos que no estén estigmatizados por el pasado, por ser españolistas o abertzales, por ser "fascistas" o "terroristas", o por haber sido cobardes, como la mayoría hemos sido en estos años.

Para mí, Imanol y Aita Arizmendiarrieta representan una forma universal, inteligente, íntima, generosa, noble, de amar a Euskal Herria.

Eman ta zabal zazu
munduan fruitua
adoratzen zaitugu
Arbola Saindua

Da y abre
al mundo tu fruto
te adoramos
Arbol Santo.

Bilbon, 2011 eko Martxoak 13

1 comentario:

  1. ¡Por fin accedo a este artefacto!
    Y me perece adecuado, Iñaki, alumbrar nuevos referentes morales en este país, tras tantos años de desorientación.
    Los que propones serían de los mejores, sin duda alguna.

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