Mientras el capitalismo de mercado sufre una crisis aguda, la democracia liberal continúa padeciendo una crisis crónica a la que no se vislumbra ninguna salida. Esta crisis democrática es tan incurable que ya ha comenzado a preocupar a la ciudadanía en general según CSIC-CIS, y no es extraño que sea así si tenemos en cuenta los casos de corrupción que afectan a todos los partidos socavando la legitimidad de la democracia, una corrupción política que además parece autorizar a la sociedad civil a corromperse también. No es un problema excusivo de España, pues afecta a todo Occidente.
El caso Wikileaks de filtraciones digitales de los cables del Departamento de Estado es, sin duda alguna, revelador sobre el doble lenguaje que utilizan nuestras autoridades (políticamente correcto en público, cínicamente maquiavélico en privado) y no hará más que redundar en el descrédito de la democracia, agravando la desconfianza de los ciudadanos hacia la clase política. De modo que, a corto plazo este caso no hará más que profundizar en la crisis de la democracia. Pero se da la paradoja de que la transparencia es la única forma de superar a largo plazo la crisis, pues sólo a fuerza de revelaciones como las citadas se decidirá la ciudadanía a exigir una rectificación a nuestras gentes políticas.
Os recomiendo la lectura de un texto apasionante DEMOCRACIA SIN CIUDADANOS. LA CONSTRUCCION DE LA CIUDADANÍA EN LAS DEMOCRACIAS LIBERALES, de un estupendo autor TROTTA, de la editora VICTORIA CAMPS, por unos 14 euros, editado en 2010
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