sábado, 29 de enero de 2011

LAS VARIACIONES GOLDBERG Y EL HOLOCAUSTO

Mientras escucho mi enésima versión de las Goldberg - Andras Schiff, judío y polaco, mucho más frescas y sonoras que las de Gould - reflexiono sobre las impresiones que he obtenido de la lectura de corrido de "El hombre en busca de sentido", ensayo del psiquiatra Viktor Frankl sobre el modo en que pudo sobrevivir a Auschwitz.

Alemanísimo Bach, interpretado por un músico de nacionalidad y raza casi exterminada por sus sucesores.

En cuatro o cinco ocasiones, sendos maestros, amigos o superiores me han recomendado la lectura de este ensayo. La última, el Director General de un banco, que lo repartió entre personas como yo. Qué poco previsible.

Tantas preguntas...Como decía Hannah Arendt, ¿puede haber poesía después de Auschwitz? ¿Cuál es la capacidad de resistencia del ser humano? ¿Se puede perdonar el Holocausto? ¿Puede haber enseñanzas más hermosas sobre la dignidad humana que las de un hombre que las descubrió en los barracones de un campo de exterminio? Frankl arengaba a un grupo de presos que amenazaban con caer en la más absoluta apatía, víspera de una muerte segura por los Kapos, que no la perdonaban, apelando con energía a su capacidad de elegir, a su libertad interior, a decidir caminar erguidos ante el sufrimiento. Recuerda a Dostoievsky cuando dice que "debemos ser dignos de nuestro sufrimiento" .

Tantas enseñanzas para esta nuestra confundida Euskadi.

Resumo mi sentimiento en esta cita: "En homenaje a todas las víctimas, judíos y cristianos, nos resulta fácil descubrir un punto de encuentro: ambos le rezamos al Dios de Abraham. Pues al Dios de Abraham, rico en misericordia, que devuelve bien por mal, le suplico que fecunde el bien que alimenta la lectura de este libro y se digne conceder una nueva primavera de paz a esta atribulada humanidad".

Bilbao, 29 de enero de 2011

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